La simbiosis industrial es una estrategia en la que varias empresas o diferentes áreas de negocio en una misma empresa colaboran para aprovechar mejor sus recursos, compartiendo: subproductos, energía, agua, infraestructuras o servicios convirtiéndose en insumos útiles para otra empresa.
Dicho de otra forma y en el caso de una simbiosis en materia de gestión de residuos:
Lo que para una empresa es un residuo, para otra puede ser materia prima, energía o una oportunidad de negocio.
Esta idea está alineada con la definición europea de simbiosis industrial: una estrategia empresarial que conecta industrias para reducir el uso de materias primas vírgenes y la generación de residuos. Es una forma muy concreta de llevar los principios de la economía circular al día a día de los polígonos industriales.
Simbiosis industrial y economía circular
Conviene entender cómo encaja la simbiosis industrial dentro de la economía circular y por qué se considera una de sus palancas más potentes.
Algunos ejemplos de simbiosis industrial serían:
- Un residuo de un proceso químico que se transforma en materia prima para otro sector.
- Una planta industrial que genera vapor sobrante y otra empresa cercana que lo aprovecha para sus procesos.
- Una empresa con excedentes de agua tratada que otra utiliza para refrigeración.
Esta lógica de “beneficio mutuo” es la base de la simbiosis industrial: reducir impactos, ahorrar costes y generar nuevas oportunidades a partir de lo que antes era un reto.
Del modelo lineal al modelo circular
En el modelo tradicional, la economía funciona de forma lineal: extraer → producir → usar → tirar. La economía circular propone justo lo contrario: diseñar productos y procesos para que los materiales se mantengan en uso el máximo tiempo posible, evitando que terminen como residuos.
La simbiosis industrial es una de las herramientas más eficaces para llevar esa visión a la práctica en el entorno empresarial. Esta invita a pensar en ecosistemas industriales, donde todas las piezas están conectadas.
Cerrar el ciclo de los recursos
Cuando varias empresas se coordinan, es posible cerrar ciclos completos de recursos en un territorio o polígono industrial. Por ejemplo:
- El calor residual de una planta de generación eléctrica calienta instalaciones cercanas.
- Los lodos o subproductos de una industria se valorizan en otra (cementeras, agricultura, construcción, etc.).
- El agua depurada se reutiliza en diferentes procesos industriales antes de ser devuelta al medio.
Este enfoque contribuye directamente a cerrar el ciclo de la economía circular, reduciendo el desperdicio y la presión sobre los recursos naturales y ayudando a las empresas a alinearse con objetivos de sostenibilidad y regulatorios cada vez más exigentes.
¿Qué recursos pueden compartir las empresas?
La simbiosis industrial no se limita sólo a “pasarse residuos”. Abre la puerta a compartir materiales, energía, agua, servicios y conocimiento, generando sinergias.
Materiales y residuos sólidos
Dentro de la simbiosis industrial, los materiales y residuos sólidos suelen ser el punto de partida más habitual. El objetivo es convertir lo que hoy es un residuo en materia prima secundaria para otra actividad.
Algunos ejemplos de flujos que pueden entrar en este esquema:
- Subproductos de proceso (cenizas, lodos, residuos de biomasa, residuos plásticos, etc.).
- Residuos valorizables que pueden convertirse en materias primas secundarias para otras industrias.
Por ejemplo, los residuos de una industria alimentaria, a través de una correcta gestión de residuos orgánicos pueden transformarse en materia prima para la producción de biogás o compost, creando un círculo virtuoso entre sectores que, a priori, no tenían relación.
Agua y energía
El agua y la energía son otros dos pilares clave de la simbiosis industrial, sobre todo en sectores intensivos en consumo de recursos.
A través de tratamiento de aguas residuales las Aguas de proceso o refrigeración podrían ser reutilizadas por empresas evitando así la utilización de recursos naturales.
Este tipo de intercambios mejora la eficiencia energética, reduce costes y contribuye a disminuir las emisiones de CO₂, al evitar la generación adicional de energía para cada empresa por separado.
Beneficios de la simbiosis industrial para las empresas
Apostar por la simbiosis industrial no es únicamente una decisión ambiental; tiene un impacto directo en la cuenta de resultados, en la competitividad y en la reputación de las organizaciones que la impulsan.
Ventajas económicas directas
Antes de entrar en aspectos estratégicos, conviene destacar los beneficios más inmediatos, los que se pueden ver reflejados en números.
- Ahorro en materias primas al sustituir insumos vírgenes por subproductos procedentes de otras empresas.
- Reducción de costes de gestión de residuos, al valorizar flujos que antes se enviaban a vertedero.
- Nuevas fuentes de ingresos, al vender recursos “sobrantes” que antes se consideraban un coste.
Diversos proyectos demuestran que, cuando las sinergias están bien planteadas, la simbiosis industrial puede reducir costes operativos y la generación de residuos de forma significativa, especialmente en industrias con grandes volúmenes de material y consumo energético elevado.
Beneficios ambientales y sociales
Además de los números, la simbiosis industrial genera beneficios ambientales y sociales que refuerzan el posicionamiento de la empresa:
- Menor consumo de recursos naturales (agua, combustibles fósiles, minerales…).
- Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero al evitar procesos intensivos en energía.
- Menos residuos y vertidos, con menor impacto sobre el entorno.
- Generación de empleo local vinculado a nuevas cadenas de valor (gestión de subproductos, logística, mantenimiento de infraestructuras compartidas).
En conjunto, estas mejoras contribuyen a construir territorios más sostenibles y resilientes.
Ventajas estratégicas e innovación
La simbiosis industrial también aporta un importante valor estratégico:
- Mejora la imagen corporativa y el cumplimiento de objetivos ESG.
- Facilita el acceso a financiación y proyectos europeos vinculados a economía circular y descarbonización.
Podemos decir entonces que simbiosis industrial ayuda a que las empresas no sólo cumplan, sino que lideren la transición hacia modelos más circulares, convirtiendo la sostenibilidad en una ventaja competitiva real, sin comprometer el crecimiento empresarial.
¿Cómo empezar un proyecto de simbiosis industrial en tu empresa en materia medioambiental?
Poner en marcha un proyecto de simbiosis industrial puede parecer complejo al principio, pero suele seguir una serie de pasos claros. Contar con el apoyo de expertos especializados como Acteco simplifica mucho el camino.
1. Mapear entradas y salidas
El primer paso es conocer tus propios flujos de recursos:
- ¿Qué materias primas entran en tus procesos?
- ¿Qué residuos, subproductos, calor, o agua generas?
- ¿En qué cantidades y con qué frecuencia?
Este inventario es la base para identificar oportunidades de simbiosis y detectar qué flujos pueden convertirse en recursos para otras empresas.
2. Detectar oportunidades de sinergia
Con esos datos en la mano, se pueden buscar posibles “encajes” con otras empresas:
- Dentro del mismo polígono o parque industrial.
- En clústeres sectoriales.
- A través de contactos de las propias empresas implicadas en el proceso.
Aquí es clave la colaboración con cámaras de comercio, asociaciones sectoriales, institutos tecnológicos y consultoras medioambientales que puedan facilitar contactos y aportar visión técnica.
3. Evaluar viabilidad técnica, legal y económica
No todas las ideas son viables. Antes de avanzar conviene analizar:
- Compatibilidad técnica de los residuos o subproductos (composición, calidad, requisitos de tratamiento).
- Aspectos legales y normativos (residuos vs. subproductos, permisos ambientales, trazabilidad).
- Modelo económico: inversiones necesarias, reparto de costes e ingresos, plazos de retorno.
Este análisis evita sorpresas y permite priorizar las sinergias con mayor impacto y mejor retorno.
4. Formalizar acuerdos y medir resultados
Una vez identificadas las sinergias viables:
- Se establecen acuerdos de colaboración (contratos, niveles de servicio, responsabilidades).
- Se definen indicadores de seguimiento: ahorro de materias primas, reducción de residuos, emisiones evitadas, ahorro económico, etc
Medir y comunicar estos resultados es fundamental para consolidar la simbiosis industrial, justificar nuevas inversiones y animar a otras empresas del entorno a sumarse.
Cómo puede ayudarte Acteco a impulsar la simbiosis industrial
En todo este proceso, contar con un aliado especializado marca la diferencia. Acteco acompaña a las empresas en su transición hacia modelos más circulares a través de diferentes servicios:
- Consultoría medioambiental para identificar oportunidades de simbiosis industrial, ecoeficiencia y mejora en la gestión de residuos, basándose en criterios ESG.
- Evaluación y cálculo de la Huella de Carbono, ayudando a las organizaciones a entender su impacto y a definir planes de reducción alineados con la economía circular.
- Propuestas para optimizar la gestión de residuos, transformándolos en recursos y mejorando la trazabilidad y el cumplimiento normativo.
Todo ello con el apoyo de una empresa referente en proyectos de innovación colaborativos y expertos en transformar organizaciones hacia modelos circulares, acompañando tanto a pymes como a grandes corporaciones en sus proyectos de mejora ambiental.
La simbiosis industrial como palanca para cerrar el ciclo
La simbiosis industrial es mucho más que un concepto teórico: es una forma concreta de que las empresas compartan recursos, reduzcan residuos y cierren el ciclo de los materiales dentro de la economía circular.
El siguiente paso está en manos de cada organización: mapear sus recursos, buscar aliados y empezar con proyectos piloto que demuestren que la colaboración entre empresas es una de las maneras más inteligentes de avanzar hacia una economía verdaderamente circular.
Si quieres explorar cómo aplicar la simbiosis industrial en tu empresa, Acteco puede acompañarte. Para más información: comunicacion@acteco.net
Preguntas frecuentes sobre la simbiosis industrial
1. ¿Qué diferencia hay entre simbiosis industrial y economía circular?
La economía circular es el modelo general que busca mantener los recursos en uso el mayor tiempo posible, evitando que se conviertan en residuos, y tratando de valorizar los residuos generados hasta reintroducirlos en la cadena de valor como recursos. La simbiosis industrial es una herramienta concreta dentro de ese modelo: conecta a varias empresas para que compartan recursos (residuos, energía, agua, servicios…) y consigan cerrar ciclos de materiales y optimizar su gestión ambiental.
2. ¿Qué tipo de empresas pueden aplicar simbiosis industrial?
Prácticamente cualquier empresa industrial puede participar en iniciativas de simbiosis: desde sectores agroalimentarios y químicos hasta metalurgia, construcción o gestión de residuos. Lo importante no es el tamaño, sino identificar flujos de entrada y salida (materias primas, residuos, energía, agua) que puedan encajar con las necesidades de otras organizaciones del entorno.
3. ¿Es obligatorio por ley aplicar simbiosis industrial?
La simbiosis industrial no suele aparecer como obligación directa en la normativa, pero sí ayuda a cumplir con exigencias legales en residuos, emisiones, eficiencia energética y descarbonización. Además, facilita adaptarse a nuevas regulaciones ambientales y a requisitos de clientes que exigen cada vez más información sobre el desempeño en sostenibilidad.
5. ¿Cómo puede ayudar Acteco a poner en marcha un proyecto de simbiosis industrial?
Acteco puede acompañar a tu organización en todo el proceso: desde el mapeo de entradas y salidas hasta la identificación de sinergias con otras empresas, el diseño de soluciones para optimizar la gestión de residuos, el cálculo de la Huella de Carbono y la formación en sostenibilidad. Acteco ayuda a que los proyectos de simbiosis industrial sean técnica y económicamente viables. Para más información: comunicacion@acteco.net.